lunes, 21 de mayo de 2012

Pólvora del Rey






Agua de la Mar, sincera, helada,
sal milenaria en su seno enredada
escurriéndose burlona entre mis dedos
mientras se diluyen sus dibujos
entre cada pálpito sin gobierno
empujando sin frenos ni razones
al viejo músculo yerto de nubarrones
por el que ruge mientras te siente al rozarte.

Pólvora regia sobre el alma de su cañón
aturdido bajo tu violenta pasión
que al grito de fuego, golpea vibrante el cañón
tal que este corazón, mutilado y furioso;
mientras retrocede receloso
sin encontrar en mil años la explicación.



El asedio mantiene sin remedio el infierno
que es el Desengaño hurtando de los muros la risa
ante lo que tú demuestras serena y leve sonrisa
que es tu Viento desplazando las dunas de la pena
por ver lo visto sin vivir lo vivido
para sin tenerte haberte encontrado
bajo una ola de arena esquiva, cobarde,
sin la espuma que arde sobre tu mar,
sobre el alma del cañón que vomita tu pólvora.

Mil deseos  en mesnadas desde mis muros ya cargan
sobre las lumbres vestidas en huestes de añagazas,
destellos de maldades comandadas por el viejo engaño
de su rey el Miedo y su Maestre, el  curtido Desengaño.

A sangre y fuego de tu pura pólvora
barren mis tercios sin piedad al monarca y su maestre
por alcanzar tu estrella
o encontrar en vida mi muerte sin más huella.  

A la pura pólvora del Rey